Utah puso en marcha un programa piloto de un año que permite a pacientes con acné leve o moderado recibir una evaluación y tratamiento mediante inteligencia artificial.
La aplicación Nolla Derm analiza fotografías del rostro, revisa la historia clínica y determina la gravedad del acné para recomendar uno de ocho tratamientos tópicos autorizados.
El sistema tendrá supervisión médica progresivamente menor: primero los médicos revisarán las recetas antes de emitirse y posteriormente controlarán una muestra de los casos.
Los pacientes con cuadros graves o complejos serán derivados a un médico. El programa busca automatizar casos sencillos, aunque también genera debate sobre seguridad y responsabilidad médica.





