Las elecciones legislativas en Israel dejaron un escenario político fragmentado. Con el 85 % de los votos escrutados, el bloque del primer ministro Benjamín Netanyahu obtenía 54 de los 120 escaños del Parlamento, mientras la oposición encabezada por Gadi Eisenkot sumaba 49.
Los partidos árabes alcanzarían 17 bancas, un resultado histórico que podría ser decisivo para formar gobierno.
El partido Likud pidió investigar presuntas irregularidades electorales en comunidades árabes, sin que estas acusaciones estuvieran demostradas.
Ante la falta de mayoría, el presidente Isaac Herzog instó a las fuerzas políticas a negociar una coalición.





