Investigadores de la Universidad de Northwestern desarrollaron GlassTENG, un prototipo de gafas inteligentes que transforma los movimientos faciales en señales eléctricas.
Mediante pequeños sensores, el dispositivo detecta parpadeos, movimientos de cejas, actividad mandibular y frecuencia cardíaca.
En pruebas con 20 voluntarios alcanzó una precisión del 93,8 % al identificar diferentes movimientos.
La tecnología podría ayudar a detectar señales relacionadas con el bruxismo, analizar hábitos alimenticios y monitorear indicadores cardiovasculares.
Aunque aprovecha la energía generada por los movimientos del rostro, todavía requiere alimentación externa para algunas funciones y continúa en fase experimental antes de su posible aplicación cotidiana.





