El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial está generando un impacto económico poco visible: el aumento en los costos de la electricidad.
Según un análisis citado por Gizmodo, la expansión de los centros de datos necesarios para entrenar y operar modelos de IA podría representar hasta USD 6.300 millones adicionales en las facturas de luz de los consumidores en Estados Unidos.
Esto se debe a la enorme demanda energética de estas instalaciones, que obliga a ampliar la infraestructura eléctrica y eleva los costos del servicio.
Expertos advierten que el desarrollo tecnológico también debe considerar su sostenibilidad energética y ambiental.





