Investigadores de la Universidad Tecnológica de Delft, en Países Bajos, desarrollaron un diminuto brazo robótico de apenas 2 centímetros que puede moverse sin motores eléctricos ni baterías.
El secreto está en microalgas vivas integradas sobre un hidrogel. Cuando reciben luz, las algas realizan fotosíntesis y modifican el pH del material, provocando que el brazo se doble.
En la oscuridad, el proceso se invierte y recupera su posición.
El prototipo logró agarrar y levantar pequeños objetos, como una esfera metálica y un aro de goma.
La tecnología podría aplicarse en robótica blanda, dispositivos submarinos y sistemas que respondan automáticamente a la luz.





