El Gobierno de Chile presentó un proyecto para modificar el cálculo de la jornada laboral, lo que permitiría distribuir el trabajo con semanas de hasta 52 horas en determinados períodos, sin eliminar la meta de reducir la jornada promedio a 40 horas semanales.
La propuesta busca otorgar mayor flexibilidad a empresas y trabajadores, especialmente en sectores con alta demanda estacional, como el turismo.
Sin embargo, la iniciativa ha generado críticas de la oposición y de exautoridades, que consideran que podría representar un retroceso en los derechos laborales.
El debate continúa mientras el proyecto inicia su trámite legislativo.





