Tomiko Itooka, japonesa nacida en 1908, alcanzó los 116 años y fue reconocida por Guinness World Records como la persona viva más longeva del mundo en 2024.
Su historia destaca por hábitos cotidianos como consumir bananas y beber Calpis, una bebida tradicional japonesa.
También mantuvo una vida activa: practicó voleibol en su juventud, escaló montañas y realizó peregrinaciones durante su vejez.
Su trayectoria refleja constancia, fortaleza y capacidad de adaptación ante las dificultades.
Sin embargo, los especialistas señalan que la longevidad depende de múltiples factores, incluida la genética, y no de una sola rutina.





