Rafael Cortijo dejó una huella imborrable en la música puertorriqueña y caribeña gracias a su talento como percusionista, director y creador de ritmos.
Junto a Ismael Rivera, al frente de Cortijo y su Combo, popularizó temas que llevaron la bomba y la plena a nuevos públicos y escenarios. Canciones como “El negro bembón”, “Maquinolandera”, “Quítate de la vía, Perico”, “Oriza” y “Perfume de rosas” se convirtieron en clásicos.
Su propuesta, marcada por la energía, espontaneidad y raíces afrocaribeñas, ayudó a sentar bases fundamentales para la salsa. Su legado continúa vigente y permanece como referencia esencial de la música latina.





