La inteligencia artificial agéntica, capaz de ejecutar tareas complejas con mínima intervención humana, representa un importante avance tecnológico.
Sin embargo, un estudio del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST) advierte que estos sistemas pueden consumir hasta 136 veces más energía que un chatbot convencional.
Esto se debe a que los agentes de IA realizan múltiples procesos y consultas para completar una tarea, aumentando el uso de electricidad y el tiempo de respuesta.
Los investigadores alertan que, sin mejoras en eficiencia, la expansión de esta tecnología podría incrementar significativamente la demanda energética y generar un mayor impacto ambiental.





