Andrea Pirlo descartó su candidatura para convertirse en el nuevo entrenador de la selección de Italia luego de la controversia generada por su relación comercial con Fonbet, una casa de apuestas rusa.
El exfutbolista explicó que su vínculo era exclusivamente profesional y negó cualquier implicación política, pero las críticas de dirigentes y sectores políticos provocaron que diera un paso al costado.
Pirlo lamentó que la polémica afectara su imagen y aseguró que siempre ha actuado dentro del marco legal.
Su salida obliga a la Federación Italiana de Fútbol a buscar un nuevo seleccionador para afrontar los próximos desafíos internacionales.





