Científicos australianos de la empresa Cortical Labs desarrollaron un experimento que conecta neuronas humanas cultivadas en laboratorio con un perro robot de cuatro patas.
Mediante un chip de silicio con electrodos microscópicos, las células cerebrales reciben y envían señales eléctricas que se traducen en instrucciones para dirigir los movimientos de la máquina hacia un objetivo.
La tecnología busca aprovechar la capacidad de las neuronas para aprender y adaptarse, abriendo nuevas posibilidades para la inteligencia artificial y la robótica.
Aunque el sistema todavía tiene capacidades limitadas, los investigadores consideran que podría contribuir al desarrollo de máquinas más eficientes y autónomas.
El experimento no significa que el robot tenga conciencia ni un cerebro humano completo.





