El Partido Demócrata logró recuperar la mayoría del Senado estadounidense tras las elecciones legislativas del 3 de noviembre de 2026, desplazando a los republicanos, que controlaban la Cámara Alta con 53 escaños.
Los demócratas consiguieron al menos 51 puestos, con victorias importantes en Texas, Kansas, Carolina del Norte, Ohio y Carolina del Sur.
El resultado representa un cambio en el equilibrio político de Washington y limita el margen de acción del presidente Donald Trump durante sus dos últimos años de mandato.
Con el nuevo control, los demócratas podrán influir en la agenda legislativa, las investigaciones y la aprobación de nombramientos presidenciales.





