Los jugadores de PlayStation impulsaron una protesta internacional contra Sony en rechazo a la decisión de abandonar los videojuegos en formato físico.
La iniciativa invita a los usuarios a no jugar, conectarse a PlayStation, comprar juegos ni renovar suscripciones durante una semana, buscando generar presión económica sobre la compañía.
La medida surge luego de que Sony anunciara que dejará definitivamente el formato físico a partir de enero de 2028.
Los usuarios advierten que el cambio podría limitar su capacidad para conservar, prestar o revender sus videojuegos, defendiendo el valor de la propiedad física frente al modelo exclusivamente digital.





