Los océanos del planeta alcanzaron una temperatura superficial media récord de 21,1 °C, superando el máximo registrado anteriormente.
Lo inusual es que este récord se produjo en agosto, cuando normalmente las temperaturas oceánicas globales son menores.
El calentamiento coincide con el fortalecimiento del fenómeno de El Niño, que todavía podría intensificarse durante los próximos meses.
Los científicos advierten que la combinación entre el calentamiento global y un Niño fuerte podría favorecer olas de calor marinas, lluvias extremas, sequías y afectaciones a los ecosistemas.
El océano, que absorbe gran parte del exceso de calor del planeta, enfrenta así una situación excepcional.





