China continúa liderando el desarrollo de vehículos autónomos con pruebas en diversas ciudades y fuertes inversiones en inteligencia artificial.
Sin embargo, el rápido avance tecnológico también ha generado preocupaciones por la seguridad, la regulación y la confianza del público.
Incidentes recientes han impulsado a las autoridades a reforzar las normas para la circulación de estos automóviles y exigir mayores controles a los fabricantes.
Expertos consideran que el desafío será equilibrar la innovación con la protección de conductores y peatones.
El país busca consolidar su liderazgo en movilidad inteligente sin dejar de atender los riesgos asociados a esta tecnología emergente.





